Sevilla, Ciudad de compras

Sevilla es una agradable ciudad para pasear y disfrutar de sus inmensos atractivos: un patrimonio histórico y monumental único en el mundo entero, un clima espectacular, una excelente gastronomía, la calidez de su gente… En definitiva, Sevilla es una ciudad para vivirla cada día, contagiándose de la alegría que define a sus habitantes y la convierte en uno de los destinos preferidos de todo el mundo.

Si quieres conocer la Sevilla más genuina de una forma especial, dando respuesta a todos aquellos para los que las compras forman una parte importante de su experiencia de viaje, con esta guía te acercaremos a los lugares donde compran los sevillanos, desde productos artesanales hasta los más innovadores; visitaremos los establecimientos de grandes marcas y recorreremos los mercados de abastos con solera y las zonas más alternativas.

Compaginar tus compras con la visita a monumentos, disfrutando de nuestra agenda cultural o tomando unas deliciosas tapas es una auténtica delicia. Otra opción muy atractiva es recorrer la ciudad en bici o segway adentrándote en las callejuelas del centro, en sus parques y jardines.

Este año, Sevilla ofrece un atractivo más pues, con motivo de la conmemoración del XXV Aniversario de la Exposición Universal de 1992, el Consejo Asesor, en el que está representada la Asociación Legado Expo Sevilla, tiene programado un calendario de actividades variadas, tales como una gran exposición, recorridos turísticos, espectáculos, encuentros con antiguos trabajadores, etc. Puedes consultar toda la información en www.legadoexposevilla.org.

Sevilla ofrece a sus visitantes grandes firmas internacionales de moda, complementos y decoración en sus principales zonas comerciales, ya sea en grandes establecimientos y superficies o en pequeñas tiendas.

Pero esta ciudad, por su milenaria historia, por su tradición artesanal, te da también la posibilidad de encontrar muchos productos que sólo hallarás aquí, así como aquellos que forman parte de nuestra cara más innovadora y “trendy”. A los apasionados por el universo de la imagen, les recomendamos que visiten Santana Foto, un referente de la fotografía analógica en toda Europa.

La capital se ha consagrado como nudo y centro aglutinador de muchas de las culturas más fértiles de Europa, pudiendo presumir desde la Antigüedad y la Edad Media de un trasiego comercial de primerísimo orden.

Su privilegiada posición en el Siglo XVI, cuando era capital del inmenso Imperio Español a la par que el Puerto (y la Puerta) de las Américas marcaría de manera indeleble a la ciudad; “el Nueva York” de su tiempo, asombro y maravilla de propios y extraños, rebosante de mercancías preciadas que atraían a una variopinta multitud de mercaderes y oficios de todas partes. Así, el descubrimiento de América en 1492 y el comercio de indias convertían a Sevilla en metrópolis universal.

En España, se creaba una organización llamada La Casa de Contratación, ubicada en Sevilla, cuya misión era la de llevar la contabilidad de los productos que salieran de España hasta América o que llegaran desde allí. Todo el comercio tenía que pasar obligatoriamente por este organismo. Artículos como ropajes, herramientas, armas y joyas, y otros productos como cereales y vino, eran transportados desde el puerto de Sevilla, hasta donde también llegaban productos agrícolas que en aquella época sólo se podían cultivar en América, sobre todo, tabaco, cacao y café.

Una mención especial merece la primera Vuelta al Mundo, llevada a cabo por Fernando de Magallanes, una expedición que en agosto de 1519 salía del Muelle de las Mulas de Sevilla, sin ser conscientes de la gran hazaña que iban a cumplir.

Gentes, profesionales o simples buscadores de fortuna de medio mundo acabaron creando una forma de ser y de vivir que llega hasta hoy, otorgándole un papel primordial a la cantidad de comercios que se aglutinaron y aún se aglutinan en el Casco Antiguo de Sevilla.

Tradición Sevillana

Sevilla se caracteriza por su producción artesana protagonizada principalmente por la cerámica y la alfarería. Las primeras labores datan de la época neolítica, aunque es en la etapa musulmana cuando adquieren una personalidad propia, enriquecida más tarde por técnicas y fórmulas de estilos clásicos. De este modo, podemos encontrar desde motivos decorativos de origen islámico hasta trazados barrocos del s. XVIII, pasando por clásicos diseños italianizantes del s. XVI.

La creación de cerámica artística, iniciada en la época islámica, se localiza principalmente en el barrio de Triana y en algunos establecimientos de la calle Sierpes. Los ceramistas hispanomusulmanes aportaron el vidriado y su aplicación a la arquitectura en fachadas, solerías, zócalos y techos. Posteriormente, el mudéjar adoptó técnicas orientales que constituyeron la base del estilo local. Así, comenzaron a realizarse mosaicos y azulejos, entre los que predominan las obras pintadas a mano con motivos populares.

Sorprendentemente, hoy en día muchos de estos ornamentos siguen siendo los principales protagonistas en un sinfín de calles, edificios, patios e, incluso, bodeguitas o restaurantes de nuestra ciudad. La riqueza del Valle del Guadalquivir en barros y arcillas también tiene su aplicación doméstica y agraria, gracias a la producción por parte de los alfareros de elementos típicos de nuestra tierra, como los cántaros o botijos, en un principio más funcionales que decorativos. Hay que destacar también las piezas artesanales de La Cartuja, firma fundada en 1839 por Charles Pickman. Para conocer más sobre nuestra cerámica y su barrio por excelencia, te recomendamos que visites el Centro Cerámica Triana.

Actualmente, Sevilla sigue manteniendo una extensa red de establecimientos donde se pueden adquirir multitud de productos artesanos, realizados con el mismo cuidado y dedicación que siglos atrás. Artículos como mantones, mantillas, bordados, encajes, abanicos, instrumentos musicales, objetos de guarnicionería, trajes de flamenca o complementos son ejemplos de la artesanía típica sevillana.

Los mantones de manila son una prenda muy utilizada en Sevilla en acontecimientos especiales. Podemos verlos no sólo en la Feria o en la Maestranza, sino también en muchos otros eventos sociales. Foronda o Blasfor son algunas de las casas de bordados más importantes en la elaboración artesanal de mantones de manila, verdaderas joyas para toda la vida.

También se mantiene la tradición del uso de las mantillas: de color negro en Semana Santa cuando las mujeres sevillanas se visten de luto el Jueves y Viernes Santo; y las mantillas blancas, muy habituales en las corridas de toros de la Maestranza y en las bodas, usadas por madrinas y muchas novias que sustituyen el tradicional velo por esta prenda.

Otro de los elementos tradicionales más utilizados es sin duda el abanico. Muchos diseños pintados a mano son pequeñas obras de arte.

Capítulo aparte merece el traje de flamenca, que es la única vestimenta regional sujeta a modas, al igual que sus complementos (pendientes, collares, pulseras, broches, mantoncillos, zapatos, flores o peinetas) cuya función es realzar el traje. Además de los propios sevillanos, innumerables son las personas que vienen a nuestra ciudad para adquirir estos trajes y lucirlos en sus propias fiestas tradicionales o que compran algunos de los complementos del traje para lucirlos en ocasiones especiales.

Muchos visitantes adquieren aquí moda nupcial y moda de diseñadores sevillanos. La capital hispalense se ha convertido en un importante centro de moda en los últimos años, contando con importantes diseñadores a nivel nacional y numerosas boutiques de modistos locales. Algunas de las tiendas más “trendy” se encuentran en las calles Cuna y Regina y sus alrededores.

En Sevilla, la artesanía también está muy vinculada a la Semana Santa, gracias a la cual se siguen manteniendo algunos oficios artesanales. Es el caso de los talleres de bordado en oro, la orfebrería, la ebanistería, la imaginería o la cerería. Es de destacar la reproducción en pequeño tamaño de las imágenes religiosas más veneradas.

Junto a estos comercios, se siguen manteniendo los tradicionales mercadillos ubicados al aire libre determinados días de la semana.

Por otro lado, los mercados de abastos son auténticos espejos de la vida real de la ciudad y de sus habitantes. En ellos, en las abacerías, en los conventos y en las tiendas gourmet es donde encontrarás otros productos típicos de Sevilla con los que sentirás la esencia de nuestra alma en tu paladar: dulces de convento, quesos, vinos, embutidos, picos y regañás, mermeladas de naranja amarga, etc. También, y cada vez más, se encuentran en Sevilla pequeñas tiendas de diseño actual en las que encontrar todo tipo de productos relacionados con la moda, las nuevas tendencias o la decoración, y que muestran la cara más actual de nuestra ciudad.